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Le llamamos "adobe" al material extraido de la tierra, utilizado por nuestros abuelos para construir sus casas y muros. Con este material lograron paredes gruesas, frescas y fuertes. Actualmente, el adobe forma parte de la historia escrita por aquellos se

Categoría: Historias

13/04/2008 GMT 5

El señor de los tiliches

adobe @ 02:36

Todas las herramientas son de segunda. Candados, martillos, serruchos, destornilladores, implemeEL TILICHERO DE ALAJUELA.ntos para fontanería como llaves de paso, codos y uniones, llaves para uso mecánico, seguetas, cepillos para carpintería, afiladores, formones, limas, cucharas para albañilería, metros, niveles, machetes, cuchillos, espadines, brocas, cinceles, arandelas y un sinnúmero de objetos necesarios en el hogar y el trabajo, están presentes en un dos por tres en el carretillo metálico "El Peregrino", propiedad de don Lindor Saborío Mejías.

Siente orgullo por su apellido porque es muy popular y proviene de familia "platuda", con la diferencia de que todos tienen dinero, contrario a él quien nació "tieso", pero satisfecho de sus oficios, que son su mejor capital y ejemplo para la humanidad.

"Chava", porque en Alajuela no puede faltar el apodo, es un alajuelense auténtico y un trabajador ¡eso sí de primera! aunque las herramientas en venta tengan otro calificativo, pero todas en perfecto estado.

Trabajador incansable, nacido hace setenta y cuatro años y de ellos, cuarenta dedicados al oficio que hoy ostenta con mucha satisfacción, lo divisamos a diario confundido entre peatones, tránsito vehícular y comercio local, con su valiosa mercancía en la esquina de las busetas "Tuasa", en el corazón de la ciudad.

No hay duda. Don Lindor tiene las herramientas y repuestos para toda necesidad, siempre a menor precio y al instante; si por casualidad el comprador no encuentra lo que busca en este establecimiento con ruedas, don Lindor la consigue para complacer su clientela y con ello mantener vigente su negocito, el que le da comida y el cafecito diario.

Don Chava implantó su propio horario. Labora de siete de la mañana a dos de la tarde, sin derecho a vacaciones,a huelgas para exigir aumento salarial, menos ganar comisiones o premios. Aún así, dice no sentir cansancio. Lo cierto es que hace más de siete décadas nació un auténtico amigo del trabajo, la honradez y la responsabilidad.

"Soy hombre "breteador" y nunca he sentido verguenza por más humilde o sencillo que sea la ocupación", manifiesta mientras amplía su currículo laboral:"trabajé cuatro años en Fertica Puntarenas y en el Juzgado de Trabajo aquí en Alajuela, donde ejercí la mecanografía, vendí copos y granizados al precio de diez y quince centavos, así es que nunca me he agachado ante nada".

El carretón lo bautizó con este nombre debido al peregrinaje de todos los días a las instalaciones del aserradero Chico Loría donde lo protege junto a sus herramientas de los ladrones y vagos, que por cierto abundan en al ciudad amparados a la libertad y derechos humanos que pregonamos.

Si Clodomiro Artiaga, el ñajo, popular personaje de la conocida canción del nicaraguense Carlos Mejía Godoy y Los de Palacaguina, recorriera el centro alajuelense a realizar las compras a la ferretería, de seguro llegaría siempre con su truquito cantando y silbando para no olvidar nada ante "El peregrino": "ahh, don Lindor, don Lindor, óigalo con musiquita silbada...véndame una libra de clavos y un formón/una libra de clavos y un formón..."

De seguro don Chava le respondería: "porque he escuchado la cancioncita, aquí tiene lo que necesitas".

EL TILICHERO DE ALAJUELA.

08/04/2008 GMT 5

Así era nuestra casona

adobe @ 08:06

Las paredes de nuestra casona, fueron construidas en adobes y bahareque. Para preparar el adobe se extraía de la misma tierra un material llamado "arcilla", ésta se mezclaba con césped picado o bagazo de caña de azúcar. Estos elementos se machacaban con el enorme peso de bueyes hasta obtener un producto con calidad, garantizando vida extensa y útil a las "viviendas de barro".

Con la masa arcillosa y tiCasa tejaserra, nuestros antepasados dieron forma a ladrillos de dos pies de largo por unas doce pulgadas de ancho y cuatro de grueso, expuestos al sol y aire para darle el secamiento ideal y lograr el manejo de estos "terrones" e ir colocando en hileras, similar a la instalación del "block" de cemento, como lo hacemos en las construcciones modernas.

Estas fuertes y oscuras paredes, fueron protegidas con un revestimiento o sustancia blanca(cal), que en contacto con el agua formaba una pintura clara, especial para embellecer edificaciones construidas en barro y madera. Encalar era un sistema muy propio de la época, especial para proteger y blanquear una base.

Los abuelos encalaron las paredes de sus palacios utilizando el "hisopo" o escobilla - implemento elaborado con hilos o mechas de cabuya atadas fuertemente al extremo de un mango - que una vez inutilizado se dejaba en agua hasta el día siguiente para su conservación y posterior uso.

Con el avance del tiempo, algunos sectores de la fachada e interior del edificio, fueron mostrando heridas en su piel lechosa, hasta dejar al descubierto pedacitos de tejas incrustadas en bloques de barro y largas cañas secas, elementos de construcción que dieron solidez, resistencia y belleza a paredes y muros, invencibles durante muchas décadas.

Casi siempre, vestida con traje blanco y ribetes azules, era la señora de las diez décadas del barrio. Una de las tantas orgullosas señoras centenarias.

La casona tenía el techo cubierto con tejas de barro cocido, negruzcas, colocadas en perfectas filas, resistentes al fuerte sol y a los grandes aguaceros. Una puerta alta y ancha, de una sola hoja, construida en madera cedro, igual una vistosa ventana, ambas resistentes a cualquier prueba. Ninguna de las vantanas de la casona y puertas, mostraban vidrios.

Dos lindos pisos: lCocina de leñaa sala cubierta con enormes tablones gruesos, siempre brillantes, largos, pegados con clavos dejando visibles rendijas entre un tablón y otro; el resto, un extenso piso de pura tierra y sobre éste, el horno de barro, el fogón, la cocina negra de hierro y un espacio para esquivar leña. Imagino a nuestro abuelo Paulino Soto con el hacha rajando los gruesos troncos.

El "molendero", más conocido como moledero, extensa base o tablón en pochote o cedro, para evitar el ataque del comején u otros elementos destructores de maderas, generalmente con medidas de dos o más pulgadas de grueso por catorce pulgadas de ancho y dos metros de largo, utilizado para ubicar trastos, la máquina de moler maíz marca Corona, palmear y echar tortillas, "cortar"(dar el punto semiduro) a deliciosas cajetas de maní, leche, coco, adornadas con hojas de naranjo agrio, hasta lograr un gusto exquisito.Horno de barro

Un hermoso y extenso patio ocupado con árboles frutales: deliciosos jocotes, naranjas malagueñas, mangos y manzanas de agua; la huerta llena de rábanos, culantro y lechugas; la milpa(maíz) para el consumo interno de la familia porque de su alimenticio grano se extraían las chorreadas y tortillas; enredaderas con estopas(paste) que en estado seco eran útiles para el aseo personal y limpieza de utensilios de cocina; matas de tacacos que subían por los árboles hasta cubrir sus copas; filas de piñuelas amarradas por tres hilos de alambres púas, utilizadas como límites entre propiedades y patios; una acequia con olominas y peces, donde contruimos barcos con papel de nuestros cuadernos o periódicos, lanzándolos "a la mar", siguiendo con emoción su trayectoria por las propiedades vecinas, hasta perderlos de vista; cohombros colgando en tapias y árboles, despidiendo un aroma especial, tanto así que se emplearon también para adornar y esparcir esa fragancia a portales navideños, salas y amplios corredores, sin faltar troncos y árboles portando bellísimas guarias y orquídeas.

Tan grande como el cielo era aquel patio, que había lugar para tender ropa en cuerdas extendidas de lado a lado, sostenidas con cañas bambú. Aquí el sol penetraba cuando el verano era tal y el invierno llegaba cuando tenía que llegar. No existía tanto descontrol ni fenómenos vestidos de "niña y niño".

En su interior, catres y camas cubiertas con colchones de paja. En muchas ocasiones los niños ayudamos a don Rafael Soto, el colchonero de la vecindad, recoger el zacate seco(la paja)de las plazoletas para confeccionar los colchones y cojines. Utilizaba tela a rayas en vistosos colores que nunca desteñían; a un lado de las camas y catres, no faltaron candelas y cajitas con fósforos esperando la llegada de los temblores, tan fuertes en abril y marzo, dejando casi a oscuras la fortaleza centenaria, iluminada solo por el fuego del horno, la cocina o el fogón. Así era nuestra casona. Un paraíso en la tierra.

MATERIALES Y OBJETOS:

Adobe: masa de barro moldeado en forma deCasa de adobes ladrillo y secada al aire y sol.

Bajareque o bahareque: pared de palos entretejidos con cañas bravas, barro, zacate seco, boñiga y cal. Se incrustan pedazos de teja.

Cal: sustancia blanca, ligera, cáustica y alcalina que en contacto con el agua, se hidrata con desprendimiento de calor. Encalar, pintar.

Candela: Vela para alumbrarse.

Paste: Planta cucurbitácea cuyo fruto contiene un tejido poroso usado como esponja.

Cohombros: Planta hortense, variedad de pepino, de fruto largo y torcido.

Fogón: Sitio adecuado en las cocinas para hacer fuego y guisar.

Hisopo: Brocha.

Terrones: Masa pequeña y suelta de tierra u otras sustancias.

Tortilla: Torta de masa de harina.

Milpa: Maizal.

Arcilla: Sustancia mineral, combinación de sílice y alúmina, empapada en agua, se hace muy plástica y, por calcinación, pierde esta propiedad y se contrae y endurece.

Bagazo: En algunas partes, residuos de los frutos exprimidos.Pared

07/04/2008 GMT 5

Qué tiempos los del adobe

adobe @ 21:58

De nuestros tiempos de infancia, recordamos tres situaciones muy especiales en el barrio que nos vio disfrutar la niñez: la esquina de don Reynaldo Bravo, Nayo, el molino de Cayetano y el guardia civil o policía.

La casona esquinera de Nayo, ubicada detrás de la iglesia "La Agonía", inolvidable edificación con paredes de adobe encaladas y en su interior la pulpería-cantina, el pool y el enorme patio abundante en mangos, bananos, jocotes, chayotes, tacacos y cercas con piñuelas; además, el salón grande con tres bancas de madera largas donde los niños nos acomodábamos confortablemente a mirar la pantalla del televisor - marca Zenit, en blanco y negro - primero en llegar al barrio.

El sorprendente avance tecnológico traído a nuestro pobre vecindario, en forma de cajón grande y con patas de madera, fue parte de la familia alajuelense (Alajuela, Costa Rica),especialmente en los niños.

Don Nayo, tenía en la pared, junto al receptor, un rotulito donde mostraba la tarifa en cualquiera de las bancas: una "peseta"- veinticinco céntimos de colón - para disfrutar las series televisivas "Pájaros de acero", "El llanero solitario", "Patrulla de caminos", fábulas y otras que eran las preferidas de la infancia.

Fue tema casi a diario, solicitar o pedir el dinero, la peseta, a nuestros padres para asistir, con los amiguitos del lugar, al salón y estar frente aquel aparato lleno de perillas o botones. El patrullero, el helicóptero, el caballo "Plata" y su inseparable indio, se convirtieron en nuestros amigos pintados de negro y blanco.

Jugar en aceras con el trompo y el yoyo, participar en los enormes patios de nuestras casas a la guerra de "indios" contra "vaqueros", jugar a los cromos, practicar chócolas con "bolinchas" de vidrio - las más finas eran las llamadas "cubanas" - y los humildes chumicos y pesados balines, combinado con la asistencia a las series de televisión, significaban momentos de mucha recreación en niños y adultos.

Muy famCayetano y Adiliailiar para los niños y viejos de la época, fue la casona grande con paredes de adobes y puerta gruesa en madera, establecida a veinticinco "varas" - antes se aplicaba esta medida para calcular determinada distancia - de la edificación de Nayo. Adilia y Cayetano, personajes muy populares, instalaron el molino utilizado para moler maíz.

Los vecinos compraban en aquel reconocido establecimiento, la masa y hojas de plátano por libras; la mayoría de los clientes cocinaban a "pura leña" el maíz en sus casas; traían el maíz cascado(pelado), tierno(elote) y el corriente(sin pelar)desde comunidades más alejadas - Desamparados, San Pedro, Santa Bárbara, Rosales, Brasil - para procesarlo o convertirlo en masa, grano que traían en saquitos de manta, en bolsas de mecate y en grandísimas ollas de aluminio rotuladas con sus nombres y apellidos, para evitar el intercambio no voluntario de éstas, tal la cantidad de ollas y sacos que se colocaban en el mostrador y en el suelo. Traer el maíz en vísperas del veinticuatro de diciembre, significaba ganar tiempo y coger espacio en el molino y así garantizar la preparación de los tamales, platillo exquisito y característico del costarricense.

La masa lista, en muchos casos combinados con chicharrón, papa y otros ingredientes, era la materia prima utilizada para preparar los deliciosos tamales navideños. Del molino de Adilia y Cayetano, salía casi "medio tamal" ya que la masa iba bien condimentada, a gusto del cliente quien aportaba los ingredientes, si esta era su decisión.

Los dos, a las cuatro de cada mañana, sin fallar, despertabMolino Cayetanoan al vecindario con el ruidoso aparato - pesado armazón de hierro, aluminio, bronce y acero, movido por un poderoso motor conectado a una larga faja que se ajustaba hasta la polea - y así, con esfuerzo y constancia, fueron levantando el negocio hasta convertirlo en la principal fuente de ingreso para el sustento familiar, durante casi medio siglo.

El tercer elemento de la comunidad fue el Guardia Civil o Policía. Recorría las calles y aceras. Se ubicaba en la esquina de Nayo, otro rato en "La terronera" - conocido expendio de licores o cantina - y en la casa esquinera donde habitaba y escribía nuestro héroe "Calufa", Carlos Luis Fallas Sibaja, el gran escritor patriota, Benemérito de las Letras y de la Patria, defensor indiscutible de los trabajadores.

El respeto mostrado por niños y adultos hacia el "guardia", como le decíamos popularmente, fue admirable. Siempre, en horas de madrugada, Adilia y Cayetano, invitaban al humilde personaje al desayuno. Sentado a la mesa o frente al mostrador del molino, tomaba el cafecito con empanadas, bizcocho o un pedazo de pan "melcochón" con mantequilla y pura miel de abejas.

"Tómese el cafecito bien tranquilo, nadie denunciará a sus superiores", le decía Cayetano, mientras la protección y vigilancia del barrio permanecía en abandono,por un rato, todas las frías madrugadas del año. Aún sin protección, la vida era más tranquila.

Hoy, después de tantos años, el molino casi no funciona. Contribuye a su agonía la invasión de las grandes industrias extranjeras fabricantes de masas y tortillas empacadas y todo tipo de comidas llamadas "rápidas", como hamburguesas, pizzas, combos, perros calientes, tacos, hábitos muy propios de otras culturas y países.

Las dos casonas de adobes y tejas de barro cocido, no existen. Las tejas y bloques de barro que dieron forma a caserones tan hermosos, fueron borrados del mapa alajuelense y en su lugar está presente el perling y el cemento.

Tampoco existen los policías en nuestra comunidades, ni vemos niños compartir sus juegos; la empresita casera ya no tiene la visita del Guardia Civil, porque la seguridad, tranquilidad y paz en nuestras comunidades, también han desaparecido. A cambio, sí han surgido gran cantidad de adolescentes y menorcitos con drogas, licor, vagancia, vocabulario inmoral, pornografía, enfermedades en sus cuerpos, presentes en el corazón de nuestros barrios, quebrando la paz y paciencia de sus moradores.

Ahora, más que el policía en las comunidades para combatir y prevenir la delincuencia es necesario, primero, la orientación correcta del adulto a sus familias: el acercamiento a Dios para detener la carrera acelerada de la desintegración familiar, la pornografía, el consumo de licor en el seno del hogar, la agresión y explotación a mujeres y niños, el trabajo infantil, la violación sexual; prácticas que dan como resultado el auge de los grandes problemas en la sociedad, bastante diferentes a los tiempos que ya marcharon, los tiempos del adobe.

¡Qué tiempos los del adobe!

Presentación historias de mi pueblo

adobe @ 06:18

La intención es hacer llegar a muchas personas, las historias de mi pueblo. Éstas son reales, tomadas del testimonio de los actores y recuerdos que han quedado en la mente del autor.Línea férreaErmita El LLANO

En estas historias, trato de destacar lo positivo de cada persona, sus luchas, sacrificios, limitaciones, humor, alegría y sinsabores que nos da la vida.

Recuerdos de nuestra infancia, costumbres, tradiciones, todo aquello que nos dejaron nuestros abuelos; hoy, en vías de extinción. Lamentablemente, muchas costumbres que ellos construyeron basados en la humildad, honradez, trabajo,espiritualidad y sacrificio, van decayendo y desapareciendo aquí y en todas las sociedades.

Es saludable que las nuevas generaciones conozcan la actitud de nuestros "viejos" para que las pongan en práctica o, por lo menos,tengan la oportunidad de conocer lo positivo que ellos nos dieron y dejaron. Si abandonamos y no recogemos la bandera forjada por ellos, es responsabilidad nuestra. Nuestra Patria necesita de hijos y nietos con acciones rectas para construir un lugar digno para vivir y morir.

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