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Le llamamos "adobe" al material extraido de la tierra, utilizado por nuestros abuelos para construir sus casas y muros. Con este material lograron paredes gruesas, frescas y fuertes. Actualmente, el adobe forma parte de la historia escrita por aquellos se

23/05/2008 GMT 5

Los carretoneros de Alajuela

adobe @ 05:47

En infinidad de pueblos han destacado personajes con actividades y oficios que hoy van desapareciendo, hasta quedar en el olvido. Fieles a su constante labor, valerosos ciudadanos formaron sus hogares y contribuyeron a hacer grande nuestra Patria.

Los carretoneros eran humildes trabajadores que en la década de los cuarenta se establecieron en la Estación del Pacífico, en el puro corazón de la ciudad alajuelense.

¿Quién no utilizó aquel vehículo para transpLos carretoneros de Alajuelaortar materiales de construcción de viviendas, animales domésticos, plantas, alimentos o "chunches" de la casa?. Un cajón con barandas, su caballo y conductor, el conocido "carretonero", fue una preciosa estampa en nuestra ciudad y campos, una ejemplar herramienta de trabajo utilizada por nuestros antepasados.

Anterior a los carretones, existían varias carretas con yuntas y bueyes, conducidas por los boyeros don Ramón García, Mateo Soto, Tulio Morera y Raúl Alfaro, quienes encontraron la competencia representada en el carretón, el carretonero y el caballo, medios más rápidos y modernos.

Los fundadores del novedoso transporte y gremio fueron: Coca Villalobos, Gato Ulloa, Alberto Sibaja ("Tierrita"), Tulio Alpiste, Beto Álvarez, Eugenio Núñez, Luis Córdoba, Porfirio Soto, Los Molina y otros.

La necesidad de organización para defender sus derechos, los condujo a la afiliación a un sindicato, donde libraron grandes batallas en pro de lo suyo, como la "brava" pelea contra el Gran Comercio en poder de Los Turcos, Los Herreras, Los Barrantes e Israelitas, quienes se oponían al espacio ocupado por este importante grupo de trabajadores costarricenses, plantados en los "cien metros de calle", frente a los establecimientos del sector comercial de la ciudad.

El espacio ocupado en la calle por los carretoneros y sus implementos de trabajo, ocasionaban una fuerte competencia en el transporte de sus mercancías porque ellos, los comerciantes, tenían sus vehículos y personal propio para sus usuarios. La otra gran molestia fue la presencia de boñiga y su penetrante olor en sus establecimientos.

Trabajadores y poderosos dueños del comercio y capital local, defendieron sus posiciones e intereses, mientras el organismo sindical sacaba a relucir argumentos y leyes a favor del humilde trabajador, por el sagrado derecho de todo ser humano, un trabajo para vivir con dignidad.

Si la boñiga fue el malestar para unos, no fue problema para los boyeros que traían en carretas el dulce al Mercado Central de Alajuela y otros centros comerciales , utilizando "aquello" como excelente abono al cultivo del café, hortalizas, banano, caña y otras plantaciones. La boñiga sirvió de apoyo a la lucha del carretonero.

Boyeros y carretoneros alquilaban por veinticinco céntimos los sesteaderos (sesteos) de Pío Poll, la Macha Quesada y Los Fernández, terrenos en el centro de Alajuela, lugares especializados para guardar carretas, carretones y más implementos. Además, para "cogollar" (de cogollo, brote de algunas plantas) y alimentar a los bueyes y caballos, tras durísimas jornadas.

Un día buenísimo para los sencillos transportistas, era el miércoles, debido a la presencia del tren de las doce, que traía y descargaba el gran lote con chanchos en la Estación del Pacífico, procedentes de Guanacaste y Caldera.

El control de estos inofensivos animales, estaba en manos del empresario alajuelense "Chico Chulo", propietario de carnicerías o expendios de carne, en Alajuela. Para la ayuda de este control, disponía de la máxima confianza de dos destacados carretoneros, el siempre "Tierrita" y "Coca" Villalobos.    

 El traslado de los chanchitos  traía,  una cruel consecuencia como era la muerte de cerdos a causa del ahogo.  Las pérdidas, posiblemente, no eran "gran cosa" para el carnicero  y de alguna forma siervieron para la imaginación de los dos carretoneros, siempre con la astucia por los cuatro costados. 

Uno de los tantos miércoles, Tierrita y Coca analizaron la oportunidad de comer a lo rico o millonarios,  hasta el ahogamiento, invitando a medio mundo. Cómo lograrlo?

Muy sencillo: tenían la confianza del jefe. Ellos eran los encargados de trasladar los "difuntos" al crematorio, ubicado al frente de la "Fábrica Punto Rojo". Para distraer a su patrón, Tierrita cargaba en el carretón el muerto más robusto hacia su casa; mientras Villalobos a cuestas con el otro hacia los hornos del crematorio. Así burlaron el control sanitario, pretendido por el empresario.

Cuenta la historia, o mejor decir, cuenta uno de estos carretoneros,  que en la casa del popular Tierrita se armaba la gran fiesta, la gran comilona de chancho ahogado, convertido en deliciosos chicharrones y "frito". Había cerdo hasta para tirar hacia arriba.

De esta singular idea, los vecinos nada más tenían que traer apetito y buena palangana para recoger las porciones del delicioso animal. 

Los carretoneros se distinguieron por su trabajo humilde y honrado, sin estar ausente su tiempo a la diversión. La "fiebre" al fútbol, deporte practicado con el corazón, porque el corazón fue la camiseta defendida a todo pulmón e hidalguía.

Otra diversión hace cincuenta años o más, fue la significativa participación en las fiestas famosas del Ocho de Diciembre, en el barrio Concepción o El Llano, en honor a la Virgen de la Concepción. Con la Virgencita al frente, organizaron partidos de fútbol también "a muerte" entre Carretoneros y Carniceros, bajo la conducción arbitral de "Pichojos", inconfundible personaje alajuelense y juez del pito, reconocido en todo el mundo futbolístico, al menos en Alajuela.

Rumbo al popular caserío, del centro de la ciudad y poblaciones aledañas, desfilaban los carretoneros con sus armas de trabajo, convertidos en carrozas, acompañados de la pólvora, cimarronas, payasos y el personaje callejero alajuelense, simbolizado en la sencillez e inocencia de Jorgito, Nelson, Jalisco, Cuchucho, La Llorona, Moncha Cuita y La Codorniz, aportando más humor y algarabía al ambiente festivo. Pero no todo fue fiesta y bombetas.

Algunos trabajos obligaban a más sacrificios y esfuerzo físico. El traslado de arena, piedra y sacos de cemento para las construcciones, cuyo flete valía "dos colones" el medio metro, es decir, un carretón lleno de arena o piedra; el traslado de sacos con ajonjolí desde la Estación del Pacífico a la planta aceitera Garrido Llovera, en el Barrio El Carmen, a "quince céntimos" cada saco.

Otro de los enormes y duros trabajos fue el cargamento de residuos de plantas y árboles. Una cuadrilla compuesta por siete carretoneros recogió troncos de café, árboles de guaba y otras plantas en El Apagón y La Candela - limpieza que se realizó en esos sectores de Alajuela para la construcción del Aeropuerto El Coco, hoy Aeropuerto Internacional Juan Santamaría - hacia lo que hoy es Pueblo Nuevo.

En esta tarea, participaron carretoneros muy alajuelenses: Tierrita, Los Panchos, Los Zetillas, Monita, El Conde de Montecristo, Los Alpistes, El Tuerto Contreras, Coca, Changui y Chalán, apodos muy conocidos en el ambiente carretonero y en los usuarios, que de seguro ignoraron sus nombres certificados en la pila bautismal y Registro Civil, debido a la chispa "manuda" (así son conocidos los habitantes de Alajuela), especialista en erradicar el nombre de las personas, por esa forma simpática y original, tomando en consideración algún defecto físico, herencia familiar o procedencia de la víctima.

Para funcionar legalmente, cada carretón debía pagar un impuesto por concepto de circulación, o sea, "dos colones" al año ante la Municipalidad, otorgando ésta una placa metálica numerada con la inscripción "Tradición Animal", similar a las usadas en bicicletas. 

Identificación

 Otro requisito era portar "Licencia de Carretonero",  allá por el año mil novecientos cuarenta y uno. En el documento se consignaba datos importantes de identificación, a saber, la firma y nombre del conductor, fotografía, nacionalidad, color de la piel, cabello y ojos. Además, el número de licencia asignado, domicilio y firma del Director General de Tráfico, como se llamaba hace más de sesenta años.

Antes, caballo y carretón, es decir el apero, su precio oscilaba en trescientos cincuenta colones y un juego de arneses confeccionados por el talabartero josefino "Yallán", sesenta colones. El personaje capitalino, por la fineza en su oficio y honradez, era muy conocido por los hombres del carretón.

El machete de los carretoneros fue motivo, además, para la diversión y entretenimiento de los niños, hace un puñado de años. Niños descalzos con pantalón corto, esperaban la pasada del carretón por el barrio para guindarse en la compuerta y barandas, con el consentimiento o buena regañada del conductor, generalmente asustando al caballo al escuchar alegres griterías y brincos, sin faltar las protestas de nuestros padres y abuelos, por aquello de alguna caída y raspón.

Muchos carretoneros detenían la marcha para subir a los niños para complacerlos con "una vueltita y hasta la esquina", disfrutando del tranquilo paseo gratuito, agarrados a la baranda o sentados en el cajón. Otras veces, bien sentados al lado contrario del conductor, en la tablilla, lo que hacían con mucho entusiasmo y seguridad. Y es que no existía tantísima desconfianza y maldad, como en estos angustiosos tiempos, donde el niño es presa fácil del corrupto.

El constante transitar del vehículo sobre la piedra suelta, tierra y pavimento, despedía un sonido agradable, producto del caminar pausado del caballo y el contacto de las enormes ruedas construídas en madera, protegidas por el poderoso aro de hierro, bocina y rayos. Aquellas ruedas parecían hechas para triturar la piedra; a la vez, las huellas de cascos y aros - fabricados en el taller del alemán Mariano Struck - denunciaron la presencia del popular instrumento en nuestra ciudad y caseríos.

Hoy, en las ciudades no escuchamos el crujir de la madera ni el sonido del aro metálico; no escuchamos el paso del caballo ni las griterías de los niños, menos la protesta del comercio por las boñigas malolientes; todo reemplazado por la inundación de motorizados, alarmas, semáforos, tensión, borrachos en el volante, accidentes, huecos, contaminación sónica y ambiental y, para variar, la imprudencia del conductor y peatón en nuestras calles y avenidas.

En el libro histórico de nuestra Alajuela, en la historia de los alajuelenses, quedó escrito el recuerdo del caballo y su guía el Carretonero, la licencia, el carretón, las riendas, el bridón, la tajona, collar, sillón y alitranca.

¡ Los carretoneros con su trabajo y humildad, hicieron historia!

(Publicado en La Prensa Libre, Sección Comentarios, 02 dic. 2002).

(Publicado en La República, Sección VECINOS, 21 enero 2001. Pág. 4).

21/05/2008 GMT 5

Los limpiabotas del parque

adobe @ 03:09

La esquina suroeste del Parque Central de Alajuela, es muy conocida porque allí laboran desde hace varias décadas, un grupo de trabajadores con acento popular. Son parte del pasado y presente en nuestra ciudad.

En otros países le llamanLos limpiabotas del parque "boleros, lustradores, lustrabotas", aquí son los limpiabotas del parque. Muchos han pasado por este trabajo y ocupado un puesto en ese lugar: Bigotes, El negro, Joel, Los marimbas, Los guicha, Gradelí, Los Aguero, Chupeta, Chumica y el pequeño Coso Morera Molina, éstos dos últimos captados por la magia del señor Rivera Masís, en la presente fotografía del año 1975.

Diferentes a otros trabajadores que usan reloj marcador, la hora de inicio a las seis en la mañana, al mediodía el placer del almuerzo en la soda atendida por doña Albina, especialista en ricas comidas, o la pasaban a "puro refresco y un pedazo de pan con salchichón" de la carnicería de don Severo, dos negocitos ubicados en el Mercado Central de Alajuela.

Uno de estos trabajadores, utilizó nada más y nada menos que el kiosco - hermoso monumento del pasado con bellas barandas y escaleras - para descansar y pasar al "gallito" que le traía siempre su madre. Fue el lugar elegido y casi propietario del espacio para permanecer en la lujosa joya histórica, en el momento sagrado del almuerzo y la siesta.

A oscuras finalizaban la jornada, cargando el cepillo marca "Cobra", el betún, panas, agua, el asiento de madera y el cajoncito típico adornado con calcomanías, iniciales del nombre y apellidos u otros objetos vistosos; o simplemente, el cajón todo manchado por el constante uso del betún color café, negro y caoba.

Alajuelenses pobres y ricos - incluídos los polacos dueños de tiendas, mujeres trabajadoras y estudiantes - ocuparon aquel importante servicio con tarifas desde quince a veinticinco céntimos por limpieza y lustre; entre tanto, el comercio mostraba diferentes precios y tamaños indicados en la caja de betún "Nugget", la pequeña número uno valía cuarenta y cinco céntimos hasta la gigante número cuatro, en un colón sesenta céntimos.

El domingo era un día especial por la visita de fieles católicos del centro y distritos que asistían a misa, lo que generaba mayores ganancias. A la entrada y salida del templo, el cliente se instalaba en un campito del "poyo de cemento" siempre muy confortable, disfrutando de la amplísima acera compuesta por bloques de piedra cuadrados y deliciosa sombra producida por frondosos mangos, una estancia especial para el descanso, tertulias y el trabajo. La inconfundible esquina se convirtió en un sitio patentizado por los limpiabotas.

"No menos de doce colones recogíamos un domingo, excelente ingreso a nuestros bolsillos", indica quien con orgullo desempeñó aquel oficio desde sus trece años, apenas un niño, obligado a trabajar por las condiciones económicas de su familia. Hoy, convertido en un hombre con varias décadas de existencia, es quien nos recuerda la experiencia en este trabajo.

Otra clientela especial eran "los ganaderos" quienes traían su mercancía a la "Plaza del ganado" , lugar para negociar, vender y comprar. La función de lidiar en terrenos fangosos, bajo lluvia y sol, hacían habitual el ingreso de estos trabajadores al centro de la provincia con su calzado o zapatos envueltos en boñigas, orines y barro, condiciones que por fuerza mayor aumentaban a cuarenta céntimos la tarifa de limpieza y lustrado, un poco más caro por el tiempo extra en poner al día sus zapatos, aptos para lucirlos en la ciudad.

También, los clientes más finos y delicados, habitantes del centro, quienes sentían enorme molestia si el "limpiabotas" no tenía la técnica necesaria y manchaba sus calcetines, especialmente si éstos mostraban colores no muy oscuros.

Y si de un ingreso económico extra se trataba, algunos se las ingeniaban combinando con otro trabajo. Los más activos hacían la caminata desde el Barrio San José (a tres kilómetros) a la finca "Los Carranza" con la misión de recolectar jocotes, fruta muy apetecida por los estudiantes del Instituto de Alajuela (costado oeste del parque), convertidos en compradores fijos, aprovechando los recreos y paseos en el tranquilo parque de los mangos.

En otras ocasiones, fueron contratados para limpiar y lavar la hermosísima baranda blanca de la casa del señor Chavarría ( costado sur Escuela Miguel Obregón) quien pagaba muy bien este servicio a los jóvenes lustradores del calzado.

Así, los limpiabotas de antes, ahorraron el dinero suficiente para disfrutar momentos entretenidos en el Cine Milán, inolvidable edificación visitada por todos los alajuelenses y un símbolo del pasado, borrado del mapa y de la faz del centro de Alajuela.

La confortable y concurrida sala de cine y teatro, fue escenario de un montón de famosas películas - "El jinete escarlata" y "Los tambores de Fu-Manchú" - divididas en tres "series", exhibidas o "pasadas" los lunes, a treinta céntimos cada función. En esos tiempos, el colón y los céntimos alcanzaron para la entrada a las películas, tomar "chorritos" de horchata, diez céntimos de "recortes" de la Panadería Leandro, "lecheros" preparados por Chepe Espinoza, un "cinco" (cinco céntimos) de cachos, tres cigarrillos marcas León Liberty y Cacique por el mismo precio anterior... y para más. ¿De qué material estaban confeccionados los colones, céntimos, reales y pesetas de antes, que alcanzaban para adquirir tantos artículos?. Hoy decimos que ni "estirando" los billetes, compramos lo que necesitamos.
A iniciativa propia, allí en el Parque Central, uno del gremio nos contó la simpática anécdota.

Antes, las leyes estaban hechas con material más duro y estricto, se castigaba con detención y cárcel, el hecho de maltratar los árboles. Lanzar piedras, subir o garrotear los hermosos pilares verdes, era un delito.

Como ya el gremio de los limpiabotas conocían "al dedillo" las Leyes, uno de ellos consiguió el permiso por escrito con la firma del Comandante de Plaza (Autoridad principal) don Julio Camota, permitiendo escalar a los árboles y recoger la rica y abundante fruta; un policía al ver al jovencito en las copas de éstos, esperó el descenso para llevarlo detenido. Cuál fue la enorme sorpresa del humilde Guardia Civil al ver el "visto bueno" de la más alta autoridad permitiendo tal acción y el montón de mangos envueltos en la camisa y bolsas del pantalón, en poder de aquel orgulloso joven, valiente, precavido, respetuoso de las leyes y amparado nada menos que por las "patas" (influencia) de las más altas autoridades del orden.

Actualmente, en nuestros parques y cualquier punto de la ciudad, estamos expuestos a ser garroteados y asaltados por la inseguridad ciudadana que ataca a la población en general, y el irrespeto por nuestros centros recreativos, históricos y culturales, atentando contra los visitantes nacionales y extranjeros. Ayer, fue un delito lanzar objetos a los árboles; hoy, el asalto y robo al ciudadano, tiene un castigo siempre y cuando lo sustraído, supere determinado monto económico, según las disposiciones en nuestras blandas leyes.

Han transcurrido seis, siete o más décadas y aún la esquina es conocida por la presencia del limpiabotas, por los limpiabotas del parque, siempre mostrando con orgullo su profesión y "dueños" de un pedazo del parque alajuelense, como escenario para desempeñar su digno e importante trabajo.

A solicitud de un limpiabotas activo, sugirió al autor de esta nota: "Ponga en las páginas del periódico que nosotros merecemos una pensión del Estado, porque somos trabajadores tan costarricenses como todos y hemos luchado con honradez durante muchas décadas, al servicio de la humanidad".

(Publicado en "VECINOS", "La República", mayo 2000).

19/05/2008 GMT 5

El barbero del barrio

adobe @ 21:07

Don Luis Morera, humilde alajuelense, laboró más de medio siglo en el oficio de barbero y peluquero, ubicado en nuestro barrio "La Agonía". Su padre, don Juan Morera Arguedas - el barbero de Sabanilla - quien tenía un pequeño local en la misma casa, en el lindo distrito cafetalero de nuestra Alajuela, le sañaló los pasos para ejercer el mismo trabajo y así ganar todos los días el pan y la vida.

Alquiló un local o pieza sencilla. En una de sus paredes mostraba el rótulo con el precio "por hacer" la barba y peluquear (inició a un colón la tarifa); además, algunos conceptos tradicionales o creencias: el almanaque del año, la estampa religiosa; una pequeña medalla milagrosa incrustada en la pared; del cielo raso, atada a un hilo, caía una mata o planta especial para obtener buena suerte; en un lugar visible, la fotografía y distintivos de su enamorado equipo de fútbol; algún recorte del periódico y por allá el recordatorio de un familiar o amigo fallecido.

Al ingresar al saloncito, lo primero a la vista era la silla giratoria, casi en el centro, reclinable, bien fija al suelo, mostrando ésta una ancha faja (asentador) en puro cuero, utilizada para emparejar el filo sacado por la piedra o afilador de navajas; el espejo largo pegado a la pared, la mesita acondicionada para introducir los implementos de barbería y peluquería - navajas "Ostura", hoy superadas por un sistema más higiénico que permite cambiar las hojas gastadas y no el tradicional que consistía en una navaja para todas las personas; máquina eléctrica "Oster" que vino a reemplazar la máquina manual, siempre útil en caso de fallar la electricidad o desperfecto en la máquina moderna; tijeras "Arbolito", peines, afilador, brocha, jabón, el aceite de aguacate, talcos, la toalla bien blanqueada y aplanchada, el alcohol fino de dos colones el litro por si aparecía alguna infección en la piel del usuario; en una esquinita el pequeño armario apto para depositar material y repuestos, sobre este mueble, siempre el inseparable y eterno receptor o radio con el espacio musical, noticias y, por supuesto, el programa deportivo con la narración y comentarios del fútbol dominical - constituían las armas de don Luis, el barbero del barrio.

Alrededor de El barberola silla - construída por el mecánico de aviones don Ricardo Mora a encargo de Morera porque las traídas del extranjero eran muy caras y lujosas - las bancas para la espera y descanso del cliente, los periódicos y revistas viejas en una mesita, para los amantes de la lectura; mientras otros participaban en la simpática discusión del tema sabatino, semanal o dominguero. Eso sí, los lunes, eran "libres" para todos los barberos.

Así pasaban las horas, muy tranquilas, sin el tal "estrés" que cargamos en estos tiempos. Hermosos los lindos fines de semana, cuando había mayor concentración de visitantes, esperando con paciencia su turno para subir al pedestal de madera y metal. "¿Quién sigue?", preguntaba el señor barbero. Claro, nadie le quitaba el espacio al otro. Todo el mundo traía el tiempo suficiente para dedicarlo a su barba, pelo, chistes, lectura y tertulias.

Don Luis pagó mil colones por la construcción de la silla tan fuerte y confortable como las foráneas, pero sin pagar caprichos importados, aunque las fabricadas por manos nacionales no poseían el sistema hidráulico (subir y bajar), únicamente podían quebrar y girar.

En la amigable barbería predominaron chistes, algún tema político, anécdotas, fútbol, noticias del momento, era la "tribuna del pueblo" para denunciar y apoyar a entrenadores, deportistas, políticos y otros temas vecinales.

El local mostraba un rótulo mediano, humildemente confeccionado en forma de cajón, con vidrio a los lados y un bombillo en su interior que daba luminosidad a las letras. Así nadie se perdía porque el cajoncito indicaba con claridad "Barbería", y el diseño de un escudo rojo y negro, colores inconfundibles que don Luis Morera llevó siempre en su corazón.

Muy de mañana abría sus puertas y cerraba pasadas las ocho de la noche, porque contaba con una nutrida y fiel clientela proveniente de Desamparados, El Llano, Canoas, Carrizal, Río Segundo, El Brasil, Cantón Central y también cartagineses (de Cartago, Costa Rica), quienes hacían el trayecto hasta el lindo y pacífico barrio alajuelense.

En casos especiales, algunos clientes le solicitaban visitar sus hogares por motivo de enfermedad, tal el caso del doctor Mourelos y don Elías Lara, vecinos de Río Segundo, quienes necesitaron los servicios del barbero ambulante. Don Luis recogía en su maletín negro las herramientas e iba a "peluquear y barbear" a sus amigos incapacitados.

Personajes reconocidos pasaron por allí: don Tobías Sánchez, Jorge Luis Solera, Rogelio Poll, Toño Wagner, Popo García, Los alepates, Clodomiro Fallas, Carlos Reyes (Culebrón) pionero de la televisión nacional, Manuel Ángel Herrera, Emilio "Canaco", Balín Gutiérrez, Rubén Guell, Paulino Cuzuco, Melico Valverde con la guitarra y su hijo el doctor, el compositor y músico don Jesús Bonilla, Monseñor Bolaños y todos los sacerdotes habidos y por haber de la Iglesia "La Agonía"; además, novios en sus últimos detalles pronto al Altar, niños en camino a la Primera Comunión, graduación escolar y cumpleañeros.

Los cortes de pelo recibían otros nombres: tabla o militar, largo, mediano, carrera al centro, carrera a un lado, oscuro (más pelo), claro (menos pelo), mejicano, pachuco y rock and roll que traducido a nuestro idioma significaba algo así como "guarda piojos".

En ciudades y zonas rurales, la barbería ha sido un elemento fundamental. Las más antiguas en el centro de Alajuela, recordamos: barbería "La lamparita" de don Carlos González y luego propiedad de Macatre Esquivel, "La popular" del Chino Loría y hermanos, ésta, prácticamente una escuela formadora de experimentados barberos, citemos a Maco Molina, Melchor Araya, Ramiro el cubano, Paco Mena, Ávila, Guillermo Venegas "Calcetas", Solón González, Marco Barrantes, Beto Pomes, Abel Lobo, "Arrocito" Umaña, Teodoro Porras, Tobías Arce, "El loco" González, Oscar Lara, "Coqueto" González, Luis Barrantes, Fernando Chacón Vega (Barbería Chacón).

En Turrúcares de Alajuela: Francisco Hernández y sus hijos barberos; en Atenas de Alajuela don Francisco Madriz, José Badilla; en Palmares de Alajuela don Fabio Fernández, Luis López y muchos que el amigo lector estará recordando.

Éstos, generalmente, trabajaron en lo propio, sin jefe; durante cinco décadas don Luis Morera dedicó su oficio a amigos y familiares, hasta el impedimento físico producido por una enfermedad, pero con el ánimo de seguir ejerciendo la herencia de su maestro y padre, el oficio de barbero.

En el presente, el concepto de las tradicionales barberías y peluquerías, aún se mantienen, aunque pocos en forma independiente, sobresaliendo algunas con personal más amplio en locales grandes y finos; inclusive, con la participación del toque femenino y valiosos trabajadores en la materia, llegados del extranjero, caso de especialistas cubanos y de otras naciones amigas; peluqueros titulados en academias, con herramientas, productos, cortes de pelo y técnicas modernas.

En el pasado, con más limitaciones, sacrificando una pieza de la casa - la sala - así funcionaron por muchísimos años y décadas, las famosas barberías.

Paralelo avanza la competencia de "salones specializzatos" o clínicas de belleza, uñas acrílicas, permanentes, mechas, rizados, rayitos, tintes, hasta masajes para eliminar "la tensión" y finos productos preparados con hierbas para combatir la obesidad y otras enfermedades.

Ante tal "globalización", es tarea y responsabilidad en las nuevas generaciones, con la ayuda de las generaciones de oro, mirar un instante hacia atrás, al pasado, mirar nuestras raíces con sabor añejo, destacar y valorar los sacrificios, las limitaciones, inteligencia, perseverancia y más ejemplos ricos que dejaron con su trabajo, nuestros viejos barberos y peluqueros.

La intención con estas líneas escritas, es enviar un reconocimiento a todos los barberos fallecidos y presentes, nacionales y de otras naciones, porque son raíces que nutren y destacan nuestra identidad.

Recomendación: estimado lector. Si Usted habita en mi Costa Rica, Centroamérica, o en otra Nación y es o desempeñó el importante oficio de Barbero, como el señor Morera, escríbame. Deseo felicitarlo. Cuénteme su anécdota. Muchas gracias.

Protección a edificios antiguos y tradiciones

adobe @ 03:02

Las excelentes revistas "China Libre" y "Beijing Informa", nos muestran, entre otros interesantes reportajes, dos dedicados a la protección de edificios antiguos y tradiciones.

En Taiwan, "La aldea tradicional taiwanesa" está dedicada a salvar preciados bienes, ubicada en una zona montañosa donde hay ganado, arquitectura tradicional, muebles y herramientas, evocando al Taiwan anterior a la industrialización y muy visitada por turistas internos y del mundo.

Debido a trabajos urbanísticos y otras situaciones, algunas edificaciones son donadas a la Aldea, provenientes de todo el país. En este inmenso espacio, permanece el "Templo Dien An", con más de 200 años de edad; "El Pozo de Medio Lado", incrustado en el muro o tapia que divide la propiedad del vecino, simbolizando la ayuda mutua. Es decir, ambos vecinos pueden compartir el agua, aunque únicamente uno de ellos haya invertido en la construcción del mismo, por el costo económico.

Otra importante edificación es "La estación del tren". Por entrar en función el nuevo sistema de transporte público fue erradicada del lugar y reinstalada fielmente en la aldea. Para citar tres ejemplos, tomados del reportaje.

Además, existen representaciones en vivo de bodas tradicionales, festivales, acrobacia e implementos para que el visitante observe cómo sus antepasados fabricaron el papel, moler el maní y la caña.

La Aldea preserva el desarrollo histórico de esa nación en los últimos 300 ó 400 años y lanza un hermoso mensaje: "...que este lugar ayude a la gente de hoy, acostumbrada desde hace mucho a las comodidades de la vida moderna, a entender mejor las dificultades que pasaron nuestros antepasados y valorar la prosperidad actual".

En Beijing, Capital de la República Popular China, también hay gente interesada en este campo. Las viviendas folclóricas y culturales forman parte del patrimonio de un país y su protección refleja el nivel de desarrollo económico y cultural.

Ciudades históricas y culturales como Lijiang y Pingyao fueron incluidas por la UNESCO como Patrimonio Mundial; así la calle Qinghefang, por ser el núcleo originario de la ciudad.

El programa de protección abarca la conservación de las construcciones antiguas y lugares históricos, el diseño, la fisonomía y rasgos originales de las ciudades. Además, la preservación de diversos aspectos propios de las culturas como la música, la ópera, productos típicos, hábitos folclóricos, vestimenta, ornamentos tradicionales y artesanía.

Lo cierto es que expertos y gobiernos conscientes en estas áreas, se enfrentan al paso acelerado de la urbanización y el progreso, quienes buscan medidas efectivas y correctas para conservar la historia y poder mostrar a sus descendientes la civilización de las pasadas generaciones.

En nuestro país, Costa Rica, Centroamérica, - aclaro que esto no lo afirman las revistas citadas - muchas edificaciones en Heredia, Alajuela, Cartago y otras ciudades, sufren deterioro, abandono y destrucción. Lo más doloroso, sucedido recientemente, fue el incendio que destruyó gran parte de la edificación de "La Casona Histórica de Santa Rosa", en Guanacaste. Fue escenario de una de las brillantes páginas históricas, donde sobresalió la valentía y humildad del Costarricense, al derrotar a los invasores extranjeros que querían apropiarse de lo ajeno.

Si esta valiosa construcción y escenario hubiera nacido en Taiwan y Beijing, mostrarían hoy su belleza, valor e historia... auténticos.

José Manuel Morera Cabezas

(Publicado en LA PRENSA LIBRE, SECCIÓN COMENTARIOS, 27 octubre 2004.

18/05/2008 GMT 5

Curiosidades históricas

adobe @ 07:12

Al manipular enormes cantidades de documentos o papeles en los Archivos del Registro Civil de Costa Rica, nos topamos con interesantes notas históricas o curiosas. Es un privilegio para quienes tratamos de rescatar nuestras costumbres y valores, sea en forma fotográfica o escrita de un pueblo, preservar y divulgar aquellos testigos o información del pasado.

Nuestros anaqueles y archivadores metálicos aún cargan estos centenarios documentos, con información siempre interesante. Analicemos estos casos.

- En las Cartas de Naturalización expedidas antes de 1949 por el Ministerio de Relaciones Exteriores, son visibles las firmas originales de los presidentes CLETO GONZÁLEZ VÍQUEZ (1906-1910-1928-1932), ALFREDO GONZÁLEZ FLORES (1914-1917), TEODORO PICADO MICHALSKI(1944-1948), RICARDO JIMÉNEZ OREAMUNO (1910-1914-1924-1928-1932-1936)  y (RAFAEL ÁNGEL CALDRicardo Jiménez O.ERÓN GUARDIA (1940Firma-1944). Con la nueva Constitución Política de Costa Rica, las naturalizaciones son resueltas y firmadas por los Magistrados del Tribunal Supremo de Elecciones a quienes les corresponde esta delicada función, no al Presidente de la República, como antes.

- Una de las advertencias en las fórmulas utilizadas para el envío de mensajes telegráficos o telegramas, dice: "no será transmitido parte alguno sin ser pagado antes su valor y de ningún modo si contuviera insultos, palabras obscenas o contrarias a las leyes y buenas costumbres, noticias de hechos subversivos o conatos de sedición". Esto reza en telegramas originales del 19 julio 1905, 1909, 1927 y 1931.

- El "Permiso Mensual de Trabajo" expedido por el PatronaPermiso Patronato Infanciato Nacional de la Infancia (PA.N.I) en 1943, aconseja al niño: "Si lo maltratan, diríjase al Patronato, respete y obedezca a la Policía, vaya a la Escuela, no pararse en lugares en donde puedan ser atropellados por los autos".

Además indica: "Proteger a los menores que se ganan la vida con su propio trabajo y ayudarles en su educación, es el objeto de este permiso que sólo se dará a los que asistan a la Escuela".

- En 1931, Anastasio Somoza, firma y autoriza un pasaporte a don A. Hurtado, suplica a las autoridades civiles y militares que por donde transite este ciudadano, le presten protección y auxilio. Datos de filiación captados en el documento: "nacionalidad, nicaraguense; edad, 32 años; estado civil, casado; color, blanco; estatura, buena; oficio, zapatero; pelo, entrecano; frente, amplia; ojos, cafés oscuros; nariz, recta; boca, regular; barba, rasurada; bigote, recortado; señales particulares, ninguna; complexión, fuerte".

- Los famosos carretoneros y carretones, también construyeron a base de trabajo digno, su historia. En algún momento tuvimos que utilizar ese medio de transporte para halar (cargar) herramientas de todo tipo. Estos trabajadores humildes portaron en 1.941 una identificación personal o licencia para conducir carretón que los acreditaba como tal. Este documento fue expedido por el Director General de Tráfico de Costa Rica. Otros datos indicados en la Licencia: fotografía del conductor, nombre y apellidos, firma, números de licencia, de entero, número de cédula, año de expedición, nacionalidad, edad, color de piel, cabello y ojos.

- En Costa Rica existen descendientes directos del prócer cubano ANTONIO MACEO. Así constan en los archivos la Naturalización costarricense aprobada en 1.894 a su hijo ELIZARDO MACEO RIZO. Hace 111 años expresó al presentar la documentación ante nuestras autoridades: "Deseo naturalizarme en esta República como ciudadano de ella".

- Existió una persona con el primer y segundo apellido: "COSTA RICA - COSTA RICA". Su madre es natural de la India Inglesa. Hace formal renuncia a su actual nacionalidad y promete seguir residiendo en Costa Rica de modo regular y estable.

- Constan en nuestros archivos información escrita y fotográfica relacionada con los sobrevivientes de la Segunda Guerra Mundial, o sea el Holocausto Nazi. Familiares propietarios de estos documentos los mostraron ante un Organismo en Estados Unidos, dedicado a la recolección de testimonios a escala mundial, sobre personas que vivieron el triste y criminal episodio de la historia, conocido por toda la humanidad.

- Los certificados médicos para los viajeros en los barcos de vapor, señala: "El pasajero del vapor "Magdalena" no sufre de favus, tracoma, lepra, peste bubónica, fiebre amarilla, tuberculosis, u otra enfermedad contagiosa, no es loco, idiota, imbécil, ciego, sordomudo, indigente, valetudinario, ni tiene impedimento físico permanente para el trabajo".

- En carta dirigida a los Representantes políticos de los vapores "Eisenach" y "Weser", en 1939, firmada por el Jefe Político Nazi para Costa Rica, advierte sobre las visitas a un establecimiento prohibido: "Les suplico preocuparse para que aplicando todos los medios de que Ustedes dispongan, impidan las visitas al "Unión bar", en Puntarenas. Los tripulantes que continúen visitando este negocio, no podrán en ninguna forma esperar que yo u otros alemanes les presten cualquier ayuda o apoyo, si comenten esta gran falta contra nuestra doctrina". Adjunto a la firma responsable de la carta aparece este saludo "Heil Hitler".

Los documentos seleccionados para esta nota son custodiados y preservados por el Archivo de Opciones y Naturalizaciones, en nuestro centenario Registro Civil. T.S.E.
(Publicado en LA PRENSA LIBRE, SECCIÓN OPINIÓN, 14 Diciembre 2005).
(Publicado en EL ELECTOR (periódico del Tribunal Supremo de Elecciones), Octubre 2005.

17/05/2008 GMT 5

Costumbres de nuestros abuelos

adobe @ 03:55

Ricas y bellas costumbres existían en las casas de nuestros antepasados. De sus paredes colgaban muchas estampas religiosas enmarcadas en madera o con cinta de papel engomado, protegidas con vidrio o plástico. Estos cuadros mostraban infinidad de santos y figuras celestiales.

Algunos dibujos simulaban al diablo y el infierno, el cielo y los ángeles, el ángel de enormes alas blancas protegiendo a los niños sobrAngel de la Guardae un puente de hamaca y otras figuras inolvidables grabadas en nuestras mentes, desde muy niños; la pequeña cruz hecha de palma bendita, visible en la puerta principal, colocada allí para impedir el ingreso de los espíritus malos y otras creencias; fotografías del abuelo y de la abuela; plantas y herraduras portadoras de suerte y protección a la casa y sus moradores; velitas encendidas en honor a las ánimas, rosarios confeccionados en madera o con "lágrimas de San Pedro", flores y figuras en puro yeso y porcelana.

Usaron bellALTAR EN COSTA RICAos altares, estratégicamente colocados en un cálido rincón de la casa, adornados con plantas naturales y lindos manteles blancos bordados. Este espacio sagrado sirvió para expresar sus oraciones, rezos y fe, donde acudían también los amigos del vecindario.

En las zonas rurales, especialmente, se usó el papel periódico impreso para forrar las paredes de madera y así cubrir las rendijas y evitar el humo negruzco en la superficie de las tablas, producido por el uso diario de las cocinas de leña y fogones. Éstas, alimentadas con troncos secos de café, guayabo y otras plantas.

Otro elemento era el almanaque o calendario, mostrando siempre, la imagen de un santo, una carreta, un grupo de animales, una iglesia, un paisaje. Además, el anuncio muy visible de la panadería, botica, venta de abarrotes, zapatería, tienda, barbería, sastrería y bazar de la época, que el comercio donaba a sus clientes por la compra del "diario" y uso de las especialidades como el boticario, el peluquero, el sastre o el relojero.

Junto a estos detalles, la perfecta costumbre de reunir a su familia y amigos para contar historias y anécdotas. La comunicación era evidente todos los días, entre familiares y vecinos.

En las noches, no faltó el chocolate preparado con panecillos de cacao "Conchita", producto obtenido en todas las pulperías o comisariatos de los barrios.

La sabrosa bebida daba más calor a las reuniones. Una o dos "conchas de cacao", junto a la leche hirviendo y el azúcar, se disolvían a punta de "molenillo", utensilio vital en toda cocina y casas del costarricense; este aparato rudimentario, en forma cilíndrica, largo, confeccionado en madera de una sola pieza.

Todos podíamos manejar aquel instrumento casero, se frotaba en el mango con ambas manos hasta sacar abundante y rica espuma en el "pichel" u olla de aluminio. El molenillo hizo la función de lo que hoy es la licuadora eléctrica u otro adelanto de la tecnología.

Esta tradicional bebida, siempre acompañada con galletas dulces (negritas) de la eterna Panadería Leandro o las fabricadas por las manos mágicas de nuestra abuela. Un manjar era tener en nuestras manos varias de esas galletitas, untadas de mantequilla o cargadas con trozos de queso tierno y rayado. ¡Qué delicia!.

Las reuniones familiares del pasado, calaron muy profundo en la mente y curiosidad del los oyentes - principalmente en la niñez - y sirvieron para fortalecer el respeto y obediencia a sus padres y abuelos, al anciano, maestro, autoridades civiles y religiosas, aspecto que consolidó la unión entre toda la familia, solidaridad con el vecino y respeto más profundo al Ser que nos mira desde arriba.

Estas y otras lindas costumbres, nos llevan a retroceder el tiempo e imaginar otros aspectos de los barrios que ya no existen. Recordamos las escuelas en edificaciones viejas de adobes, las pulperías de don Ángel y Napoleón, una hecha de pura tierra o adobes, la otra construida en pura madera; la casa de doña Hortensia, aquí su padre era un buen carpintero y ebanista quien tenía un aposento para esquivar los ataúdes (cajas para muertos, como era común decir), encargados por alguna funeraria de la ciudad. Posiblemente, a los vecinos les hacía algún descuento o los vendía "a pagos" , al estilo polacos. La casa de doña Hortensia nos producía cierta inquietud o nerviosismo, más cuando se acercaba la noche. Pero eran cosas de niños y creencias.

El barrio tenía a su disposición, el bazar de doña Carmen, aquí había de todo para las costureras, el mercadito o venta de legumbres, frutas y verduras de Miguel y Tulio, la pastelería Guell, la panadería de doña Esperanza, las ventas de carbón por cuartillos y sacos, la venta de "canfín" (combustible obtenido del petróleo), las ventas ambulantes de mazamorra y arroz con leche, el lechero ambulante (lechero de "tarro"), para citar algunos centros y actividades comerciales de antes.

Estas edificaciones de madera y adobes, tan fuertes y visitadas como las pirámides, fueron construidas por manos callosas, valientes y pacientes. Abonadas con sangre, inteligencia y sudor de nuestros abuelos.

¿Quién no recuerda a doña Bolivia Quesada?. La ancianita famosa por su especialidad en preparar panes caseros, platillos variados y conservas. El delicioso tamal asado, bizcocho en forma de rosquillas y torta, plátano maduro con queso y otros panes propios de ese entonces, que hoy añoramos y lamentamos no conservar sus especiales recetas.

Ella, quien llenaba su canasta con bizcocho humeante tapado con hojas de plátano y un lindo mantel grande, e iba a entregar "los encargos o pedidos" a varios establecimientos del ayer, especialmente a la cafetería de don Bolívar Valverde, reconocida por el exquisito café que disfrutaban los alajuelenses y viajeros de otros distritos y caseríos de la provincia.

El otro instrumento de trabajo de doña Bolivia, junto al horno de barro, era la cocina de leña, pintada en negro, siempre lista para el agua dulce, café o chocolate, olla de carne, picadillos, tamales, arroz con leche, torta de arroz, miel de ayote y chiverre, siempre presentes en los días santos o Semana Santa, días de inmenso y verdadero respeto y recogimiento.

Nuestros abuelos desaparecieron y con ellos marcharon aquellas prácticas tan saludables al cuerpo y mente.

Se marchó el zapatero remendón, don Paulino Soto, quien siempre salía con su nieto al centro de la ciudad alajuelense a comprar el material para su oficio: las suelas de cuero en el negocio de Oreamuno, el establecimiento de Barguil suministraba clavos, tachuelas, tacones marca "Mundial", casquillos, hebillas, cemento, lijas, tintes, cáñamo, leznas utilizadas para agujerear y coser el calzado que se fabricaba a mano, fuertes, casi indestructibles, duraban hasta decir "basta", betunes, broches, cebos, cordones, hormas y todo lo que se ocupaba para las "remendonas" (así se decía a los reparadores del calzado)y fabricantes de zapatos.

De vuelta a la casona, don Paulino pasaba a tomar un "aguardiente", pero no permitía por nada del mundo que el niño entrara a la cantina, ubicándolo en la acera, sentado en el rollo de suela - entretenido chupando una melcocha (dulce), un helado de Chepe Espinoza o de La Torcaz - con toda la mercadería en el suelo, sin nadie estar pensando en robos, daños o raptos en la niñez, como es usual en estos momentos. Con toda la tranquilidad existente, disfrutaba del "guarito", continuando la marcha hacia el trabajo y el hogar.

¡Qué diferente el ayer!. Los niños jugamos juntos, sin malicia, algunos descalzos, en el polvo del patio o de las calles, encaramados en los árboles de jocote y mango del patio de doña Sofía, la señora se enojaba cuando maltratábamos los árboles a garrotazos y pedradas, pero con sus protestas, gritos y acusaciones ante nuestros abuelos, nos enseñó a amar la naturaleza.

¡Qué diferente si tuviera que escribir del presente!. En este duro presente, donde se va perdiendo, acelaradamente, los ideales, los valores morales, espirituales, religiosos y patrióticos; aspectos ausentes cada vez más y que hacen falta, muchísima falta, para salvar lo poco de Patria que nos queda. ¡Patria que labraron con honradez y trabajo nuestros grandes y valerosos abuelos!.

(Publicado en LA PRENSA LIBRE, Sección OPINIÓN, 16 noviembre 2005).
(Publicado en EL EMPRENDEDOR, junio 2004).

16/05/2008 GMT 5

Botijas de barro y madera

adobe @ 04:48

(Una anécdota infantil, de aquellos hermosos tiempos...)

"Los recuerdos tienen más poesía que las esperanzas; como las ruinas son mucho más poéticas que los planos de un edificio en proyecto".

J. Benavente

La botija es un recipiente fabricado con barro cocido, redonda, cuello corto y angosto. Su color varía entre café, rojizo y negruzco, similar a las tejas de barro.

En épocas pasadas, formaroBotijan parte de los utensilios del hogar, inclusive, para guardar objetos y joyas. Nuestros abuelos las utilizaron como "cajas fuertes o vasijas de seguridad", repletas con monedas de oro y plata; otras veces, llenas de objetos valiosos, introducidas en las paredes de adobes, hornos, fogones y pisos de tierra. La propia tierra sirvió para guardar dinero y valores materiales, durante décadas.

Al desaparecer estos hombres, se llevaron a sus moradas verdaderos secretos, dejando aquellos palacios de tierra y riquezas, a disposición de las siguientes generaciones y al avance de la modernidad interesada en ocupar aquel espacio.

El interés por desaparecer las reliquias, unido al tiempo envejecedor y los sismos, poco a poco, éstos y muchos otros factores, lograron acabar con las frescas, acogedores, amplias y bellas fortalezas.

Hoy...¿quién nos recuerda pasajes tan hemosos, momentos llenos de paz, sueños y grandes aventuras?. ¡ Casi nadie se detiene a contemplar el pasado!.

Tanto insistieron nuestros abuelos en historias de tesoros y botijas que con nuestra imaginación hacíamos un puMonedas de oroñado de planes, o aventuras, en hermosos sueños: "soñamos abriendo boquetes y quitando pesados bloques de barro de las paredes hasta tocar la "panza" y cuello de lindas y frágiles botijas, atestadas con collares, diamantes y monedas en puro oro y plata".

La fantasía de antes no solo nos obligó a soñar. En infinidad de momentos, no soñamos, soñamos despiertos, con los ojos bien abiertos y con mucha fuerza y entusiasmo.

Levantamos los inmensos tablones del piso de nuestra casona - largas tablas o tablones de una sola pieza, bien pulidas y pegadas con grandes clavos, sujetas a alfajías - para revolcar la tierra negra y suelta debajo del piso, y convertir en realidad tantos sueños en nuestras mentes. Descubrir, cubiertas con tierra virgen, hermosas botijas, dinero y joyas.

Un día, obtuvimos excelentes resultados, sueños convertidos en increíble realidad, resultados felices y llenos de inmensa emoción. Gran sorpresa porque localizamos una de las tantas botijas, ocultas allí, según nuestros números. Ese día, no fue un sueño, hallamos una botija diferente a las que teníamos enterradas en nuestras mentes.

¿Cuál panza gordita pegada a un cuello corto y negruzco? ¡Era un objeto diferente! Sin joyas y collares, repletas en monedas. Nada de monedas en oro y plata, monedas corrientes. Era una botija distinta a las escuchadas en cuentos e historias de nuestros lindos abuelos.

En nuestra mamonedas antiguas de Costa Rica nsión de adobes nunca descubrimos botijas de barro, ese inolvidable día y momento nos encontramos sobre la tierra y protegida por los tablones, una caja - aproximadamente diez centímetros de alto por veinte de largo - con muchísimas monedas que hicieron temblar nuestras manos e inocentes corazones. La caja, construida en madera gruesa, sin tapa y sin pulir, hasta el "copete" (llena) de dinero metálico, hacían pesadísima la...¡botija de madera!.

Nos sentimos niños afortunados, verdaderos emprendedores porque logramos el triunfo. Brincamos, reímos, lloramos, nos abrazamos, revolcamos el contenido de la cajota (para niños tan pequeños significaba mucho peso), hasta involucrar a nuestra madre al escuchar sorprendida el bullicio infantil y el sonido de monedas, al caer en el piso y chocar unas contra otras. Nuestra madre se puso pálida, reía y hasta aplaudía al vernos y ver tantísimo dinero.

Riqueza en manos y en el suelo, casi matamos al papá de la casa quien hacía la siesta en el corredor, en un confortable asiento de mimbre.

Con emoción contamos la historia. Al mirar la caja se llevó tremenda sorpresa, también se puso pálido pero no aplaudió. Sorpresa porque el secreto había llegado a su fin. Manos infantiles inquietas habían cometido un gran accidente. Lo encontrado debajo del piso era una "original cajita", sin tapa ni ranura, escondida allí por nuestro papá, para que nadie llegara hasta ella. ¿Nadie?.

Por una "marca" bien disimulada - que únicamente él conocía - directamente sobre la posición de la "caja fuerte" , en un sector de la rendija, depositaba todos los días una o varias monedas, jamás de oro ni de plata, con la intención de ahorrar unos colones, para los juguetes navideños, algún aparato eléctrico, ropa o alguna urgencia hogareña.

Mientras nuestro padre insitía en dar explicaciones, más resistencia recibía de tal situación nunca vista. Los niños no aceptamos los argumentos esgrimidos, por más papá y respeto en esos tiempos. La realidad nos había permitido ¡una vez! descubrir lo buscado en infinidad de sueños y realidades.

No nos quedó más remedio que aceptar todo esa aventura.

Ya muchachillos, llenos de nostalgia, nos tocó ver y sentir otra realidad, la caída de los lindos monumentos. Con palas, picos, barras pesadas, macanas y patas de chancho, les llegó el fin. Los antiguos palacios de tierra, cañas y entejados, custodios de sueños y botijas, empezaron a morir. Maldita demolición.

En varias casas saltaron botijas o vasijas repletas en monedas, liberando de penas en el purgatorio - y otras creencias - a quién las ocultó, gracias a la presencia del "descubridor o conquistador", quien a manos y bolsillos llenos amasaron jugosas fortunas, conviertiéndose en famosos ricachones; otras veces, brillaron por su ausencia, como en nuestra humilde casa.

Al suelo bloques de barro, cañas secas, puertas y paredes en pochote o cedro, al suelo techos entejados, cal y hermosas tapias de adobes. Casi todo desapareció sin dejar huellas de su existencia y utilidad.
Las tejas rescatadas hicieron fila, verticalmente, arrecostadas unas a otras, en rincones de hermosos y amplios solares; a otras las llevaron y colocaron como adornos en casas de millonarios. Por ser tan bellas, a la tecnología no le quedó otro camino que "imitarlas" vistiéndolas de material plástico, esmaltes, cemento y asbesto, pero nunca superadas en textura, belleza, frescura, calidad y tonos oscuros. Así, las botijas como las tejas, fueron moldeadas por manos y herramientas del pasado, tomando la materia prima de la misma naturaleza, el suelo arcilloso que las vio nacer.

La linda y amplísima casa desapareció, nadie encontró botijas por ningún lado, solo quedaron en pie las mentes infantiles repletas de inocencia, fantasía e ilusiones.

La anécdota descrita, ha permanecido por décadas en la familia y ha sido motivo de alegría y diversión entre familiares y amigos. ¿Cuántas historias dejamos de contar?. En estos momentos, no invertimos tiempo ni interés en mostrar los pasajes agradables del ayer, como esta verídica historia infantil, sucedida a dos niños. Preferimos dedicar mucho más tiempo a otras situaciones, alejando la comunicación y el diálogo en las familias. Y de paso, ocultándoles a nuestros hijos y nietos, las raíces de nuestra identidad.

Observación: Del libro DE DICHOS Y OTROS PIENSES, de Ricardo Dávila B, afirma: "al no tener nuestros abuelos bancos u otras formas de invertir o guardar su dinero, optaron por ingeniar lo que para ellos resultaba muy ingenioso: comprar una tinaja, llenarla de monedas de oro, que era la moneda oficial de la época, y enterrarla fuera de la casa o inclusive en algún dormitorio, que para eso los pisos eran de tierra.

También se han encontrado botijas empotradas en las paredes cuando han derribado estas casas. Y sí que han sido verdaderos tesoros, si tomamos en cuenta que el valor de esas monedas, ya es de un valor histórico".

(Publicado en La Prensa Libre, Sección Comentarios, 16 junio 2005.)
(Publicado en "El Alajuelense", La Nación, Secc.Comentarios, 06 al 19 abril- 2001.

14/05/2008 GMT 5

Influencia extranjera en Costa Rica

adobe @ 01:21

Imagino que la gran mayoría de extranjeros ingresados a suelo de Costa Rica, Centro América, influenciaron positivamente en varios campos.

Docentes, doctores en medicina, poetas, periodistas, músicos, agricultores, constructores civiles, empresarios, ingenieros, biólogos, escritores, fotógrafos, comerciantes, colonizadores, en la rama de la industria, tipógrafos, religiosos, escultores, investigadores científicos. En importantes áreas, recibimos el aporte de ciudadanos de otras naciones. Algunos vinieron y se establecieron, optaron por nuestra nacionalidad; otros, fueron contratados por Gobiernos nacionales en la educación y más espacios que necesitaba nuestro desarrollo científico cultural.

Citemos algunos ejemplos. A mediados del siglo pasado, Costa Rica experimentó el influjo de inmigración, procedente de Alemania. Experiencia y conocimientos aportaron a nuestro pueblo, profesionales y trabajadores de enorme calidad y con gran conciencia social.

EDUCADORES ALEMANIA:

Fernando Streber
Juan Braun
Edmundo Becker
Guillermo Witting
Carlos Von Bulow
Carlos Liebich, músico
Alfredo Lovental, músico
Vicente Lachner Sandoval, médico, matemático. Se destacó en el campo educativo en Cartago, Costa Rica. C.A

Federico Prestinary, profesor Universidad
Santo Tomás, en 1870.

DOCENTES COLOMBIA:

Miguel Macaya
Pedro León Páez
Uladislao Durán
José Manuel Lleras
José Venero.

DOCENTES NICARAGUA:

A partir de la segunda mitad del siglo pasado, recibimos la influencia cultural llegada de nuestro país hermano centroamericano, Nicaragua. Por causas políticas, acudieron y fueron recibidos con los brazos abiertos por los costarricenses.

Emiliano Cuadra
Máximo Cruz
Anselmo Rivas
Benito Rojas.

Doctores en Medicina:

Francisco Álvarez
Francisco Bastos
José María Pasos.

A mediados del siglo pasado, la influencia de Italia, no se tardó en llegar a nuestra tierra y corazón del pueblo.

DOCENCIA ITALIA:

Alejandro Pomareli, matemática, literatura, lenguas clásicas en la Universidad Santo Tomás.

Alfonso Cinelli, Inspector de escuelas en San José, la Capital.

Rodolfo Bertoglio, profesor, llegó en 1875 a Costa Rica.

Olintto Metti, Pedro Visoni y Juan Aberle, profesores de música.

DOCENCIA SUIZA:

Renard Thurmann, pedagogo
Pablo Biolley, profesor Escuela Normal (abrió en 1886).
Enrique Pittier
Juan Sulliger
Gustavo Michaud
Juan Rudín, matemática, físicas, geología y astronomía. Nació en 1849, ingresó a nuestro suelo en 1889.

APORTE DE ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA:

En muchos campos participó esta poderosa nación, en nuestro pueblo. Destacamos la influencia institucional política, con la Constitución Federal Centroamericana, promulgada el 22 de noviembre 1824, tomada de la Constitución propia del 17 setiembre 1787.

Juan Mechan, ingeniero
Juan Jorge Gundlack, ingeniero
Edward Drinker Cope, profesor en Ciencias Naturales, batracios y reptiles de Costa Rica.

INFLUENCIA DE ARGENTINA:

En Costa Rica no hemos tenido el fuerte en la participación de profesores o educadores, como lo recibimos de otras naciones. Argentina se ha manifestado en la Legislación de la enseñanza primaria y secundaria, especialmente. Estos ejemplos.

La Ley de Educación Común de 1886, fue tomada de la Ley del 08 julio 1884.(Presidente Roca y su ministro Wilde).

La Ley de Libertad de Enseñanza del 28 diciembre 1887, es la ley emitida por las Cámaras argentinas de 1879.

El plan de estudios de Instrucción normal del 22 de febrero 1886, es una adaptación del plan para la Escuela Normal de Varones de Buenos Aires del 07 mayo 1881.

Otros países han participado, caso de Guatemala, El Salvador, Honduras, Francia, Chile, México, Inglaterra.

FUENTE "HISTORIA DE LA INFLUENCIA EXTRANJERA", en el desenvolvimiento educacional y científico de Costa Rica. AUTOR: Luis Felipe González. Biblioteca Patria. Editorial Costa Rica. 1976.

OTROS DATOS HISTÓRICOS. (diferente fuente).

Muestra de algunos extranjeros establecidos en nuestro suelo. Aporte positivo en diferentes campos.

- Francisco Orlich Zic, nació en Punat, Yugoslavia, el 05 febrero 1857, abuelo del ex-presidente Francisco José Orlich Bolmarich o Bolmarcich. Llegó a Costa Rica en 1873.

- Romualdo Roa Escandón, colombiano, artista, pintor, fotógrafo. Llegó a Costa Rica en noviembre 1898, por Puerto Limón, en el vapor "Aline".

- Domingo Arrone Mainieri, comerciante, italiano, entró por Limón, 1926, Vapor "Calamares".

- Galliano Luconi Puggelli, comerciante, italiano, nació 27 febrero 1908, entró por Puerto Limón, 22 junio 1935, vapor "Quirigua".

- Rolf Bansbach Kuepfer, alemán, piloto aviador y técnico en pianos, nació 08 mayo 1920, entró por vía marítima, 01 julio 1949.

- Juan Llobet Comadrán, comerciante, español, entró a Costa Rica el 02 octubre 1930, vía Limón, vapor "Calamares".

- Federico Sauter Schmid, alemán, nació 13enero 1883, ingresó por Puerto Limón, vapor "Pacuare", el 01 noviembre 1906. Propietario por mucho tiempo de la conocida y próspera Librería Lehmann.

- Carlos Federspiel Ullman, alemán, naturalizado Costa Rica, 25 enero 1938.

- Federico Reimers Wulff, alemán, comerciante, ingresó a Costa Rica el 04 abril 1908, vapor " Matina".

- Mario Tanzi Corvetti, naturalizado costarricense por Acuerdo de Relaciones Exteriores (AC.R.E), 14 julio 1945, italiano, comerciante.

- Enrique Pozuelo Apéstigui, español, comerciante, nació el 08 noviembre 1898.

- Lorentz Holtermann Gjortz, nació Noruega, 11 enero 1917, ingresó a Costa Rica, 16 junio 1940, vía aérea.

- Roberto José Macaya Laman, comerciante, nació en EEUU, 11 enero 1908.

- Ramón Pujol Lines, español, comerciante, nació el 10 julio 1884, Barcelona, España, tipógrafo, ingresó por Puerto Limón, vapor "Labrador", 28 diciembre 1889.

- José Borrasé Rovira, nació Barcelona, España, entró por Limón el 10 julio 1914, vapor "Manuel Calvo".

- José Sauter Schmid, comerciante, alemán, ingresó por Puerto Limón, 06 noviembre 1913, vapor "Arracataca", de la Compañía Eldersy Fyffes.

- Pedro Oller Brugueras, comerciante, español, ingresó el 08 abril 1901.

- José Simón Aiza, comerciante, libanés, Líbano, nació el 23 enero 1884, ingresó por Puntarenas, 08 mayo 1906.

( Estudio propio. Fuente Archivos Registro Civil, Costa Rica.).

Todo lo positivo que provenga de otras naciones, es y será bienvenido; si nuestra Patria es invadida por conceptos no convenientes para nuestro pueblo, es y será rechazado...esto sería lo correcto.

12/05/2008 GMT 5

La pastelería Guell

adobe @ 02:51

(Probadita a una dulce historia alajuelense)

¿Quién no se llena de nostalgia al trasladar la mente hacia atrás, para alcanzar las vivencias, ocupaciones, espiritualidad, humor, costumbres, luchas y alegrías de un pueblo trabajador?. Es saludable recordar a nuestros hombres y mujeres quienes dieron con su trabajo, honradez y disciplina, enormes y valiosos ejemplos a sus hijos, nietos y a las generaciones siguientes.

La Pastelería Guell fue conducida sabiamente por el cartaginés don Rubén Guell Ovares, quien abandonó su tierra natal después del terremoto en Cartago, huérfano de madre, pasó a la ciudad herediana (Provincia Heredia, Costa Rica) donde inició la profesión de pastelero y la continuó en otro pedazo del suelo costarricense, su querida Alajuela.

La pequeña empresa esquinera, situada dos cuadras al oeste de la Iglesia La Agonía, sobre la Avenida Central, casi en el corazón de la ciudad, era una edificación muy humilde, construída en bahareque y techo de zinc.

Al ingresar o estar cerca del establecimiento, nos atraía al rico olor a azúcar acaramelado, harina, naranja, miel de guayabas y piña, porque allí mismo, en la inmensa paila de bronce, Guell y sus trabajadores preparaban las jaleas y mermeladas con las frutas producidas en el distrito Desamparados; mientras en carretones se trasportaba leña de guayabo y troncos de café para encender y mantener vivo el hermoso horno construído a base de ladrillos, cemento y barro, pegado a una de las paredes, iniciando siempre la faena a las cuatro de la mañana, listos para preparar los deliciosos panes.

Dos empresarios alajuelenses, suministraron parte de la materia prima a Guell: don Rafael Fernández, distribuidor de leche y derivados; los sacos con harina de la famosa marca "Medalla de Oro" (Gold Medal) y latas repletas de manteca "Garrido Llovera", del Almacén Jorge Ávila, popular personaje y comercio alajuelenses.

Casi todos los operarios de La Pastelería Guell, eran una familia. Sus hijos "Chicho", Jorge y Claudio, Macho Soto (el cuñado de Rubén) y la inseparable vieja, la mundialmente conocida "Macha Guell", trabajadora incansable al lado siempre de su esposo, mujer llena de alegría y bastante hábil para la conversona y lanzar "dicharachos" a todo y para toda ocasión.

Junto a ellos, fueron piezas vitales los trabajadores "de afuera" (no de la familia), recordamos al hornero Hernán Oreamuno y los encargados de limpiar latas y moldes; también los distribuidores quienes realizaban su trabajo a pie, cargando sobre sus cabezas los grandes tableros confeccionados en madera, repletos de fresca respostería y dulces.

Aquellas manos obreras nos deleitaron toda la vida con los exquisitos y finos tosteles: cuñas; éstas las más populares o perseguidas, quequitos, gatos, arrollados, queques con lustre, suspiros, "recortes" (combinación de pedazos de tosteles empacados en bolsas), "borrachos" (preparados con los tosteles añejos que devolvían los negocios, reciclándolos en una sola masa revueltos con azúcar, agua, colorantes, miel y "un toque" de ron), costillas, cachos con jalea de guayaba y crema envueltos en un polvo blanco azucarado, budín, galletas dulces (negras) a base de leche en polvo y miel de tapa, pan de rosas, enchiladas con picadillo de fiesta, las enormes orejas tostaditas, conserva de mango, confite de fiesta (maní pelado cubierto por una pasta blanca dulce, envueltos en papel celofán a colores), arrollados de carne, confites en cartuchos blancos, mermeladas y otros productos. Incluso, vendían manteca por libras y cuartos. Toda una delicia para niños y adultos.

Diez céntimos no dio derecho a un cacho ó tres por la inconfundible "peseta" o veinticinco céntimos ¡Cuántos niños disfrutamos el desayuno, el recreo escolar, paseos y cumpleaños con los tosteles de Guell!

La pastelería Guell es parte de la rica historia obrera alajuelense. Una dulce historia. La fama de la Pastelería corrió por los establecimientos más visitados, mostrando en sus urnas, estanterías y cajas de cartón, el sello y calidad "Guell".

Fueron testigos y clientes, la famosa Heladería de Chepe Espinoza, La Giralda, Matraca, Los Castro, Los Rosich, la cantina El caballo blanco, Los Aguero, las pulperías de don Dago y la de don Otoniel, muy visitada por sus granizados, las escuelas centrales de la ciudad y otras más alejadas en Desamparados (en Alajuela), El Cacao y Fraijanes.

Otra estrategia para vender, la realizaba don Rubén, personalmente, todos los domingos, ubicado en un punto de las gradas del Mercado Central, con los tableros repletos, donde ofrecía las delicias de su industria.

Y no faltó la gente que vivió de la "reventa" para hacer llegar un poco más de dinero a sus economías familiares, tal el caso del popular "Chico Pan" conduciendo la carretilla con borrachos, cachos, arrollados, gatos, costilllas y más delicias, ganaba "comisión" de acuerdo con la venta de casa en casa, en los negocios, en barrios que recorría a diario.

Hoy, aún mencionamos la calidad y variedad de la Pastelería Guell en comparación a las industrias modernas cargadas con tecnología, recursos humanos, transporte y fina propaganda.

Guell, fue el gran personaje humilde del pasado, sin ningún estudio escolar, un verdadero trabajador que gustaba hacer fiestas familiares y rezos al Niño Dios, muy rumbosos con la participación masiva del vecindario; su presencia siempre en los festejos y turnos en honor a San Gerardo y al Santo Cristo de Esquipulas, en éstas los visitantes y locales disfrutamos cimarronas, mascaradas, juegos de pólvora, aparatos mecánicos, títeres de don Amado Arroyo, misas y cocina tradicional especializada en platillos variados, tamales, gallos, café y aguadulce. Junto a esto, no olvidamos los tosteles y dulces, la ruleta rusa y gran bingo que eran puestos fijos administrados por Guell, en la plazoleta del Santuario "La Agonía".

Eran vecinos de esta empresa familiar, gentes muy honorables y distinguidas del barrio: el abogado y notario don Horacio Chávez, La enfermera Consuelo Vindas, el doctor Onofre Villalobos, la botica Salazar, Ismael Saborío, Aristides Guerrero conocido en Alajuela como "Los gallinas", Don Homero Guerrero, apodado "Gallo lata", don Popo García, don Paulino Soto y Bolivia Quesada especialistas en la elaboración del bizcocho, las hermanas costureras Lila y Teresa Lizano, el barbero don Luis Morera, el inconfundible Melico Valverde y su esposa doña Esperanza, propietarios de la Panadería "La Samaritana" y muchas gentes que embellecieron e hicieron grande a esta comunidad.

Cuentan algunos vecinos que Guell no sólo tenía "buena mano" para elaborar confitería y deliciosos panes; poseía un hermoso corazón entregado a la gente más pobre, empleando su industria y la fuerza de los trabajadores para vivir y nunca lucrar. Y prueba de ello es que falleció en la pobreza, lleno de ahijados por todos lados, aunque inmensamente millonario en caridad, amor al trabajo y a sus semejantes.

Agradecemos a su hija Marielos Guell y vecinos de la comunidad, quienes contaron esta dulce historia de un hombre ejemplar quien amó su trabajo, a Alajuela y su Patria.

Publicado en PERIÓDICO VECINOS de LA REPÚBLICA, 20 Noviembre 1999.
Publicado en La PRENSA LIBRE, Sección Comentarios, 03 enero 2008.

10/05/2008 GMT 5

Curiosos nombres de pila

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Autoras: periodistas Yessenia Garita M. y Karla Fonseca C. Periódico EL HERALDO. 24 enero 2001, pág. 4. Sección El país.

¿Sabía usted cuál es el nombre completo del ex presidente Rafael Ángel Calderón Fournier?...Pues aunque no lo crea es Rafael Ángel José Sebastián del Socorro.

Esta es la tónica que imperaba en la primera parte del siglo XX en el país, cuando nuestros abuelos tenían la costumbre de ponerle más de un nombre a sus hijos. Muchos de los cuales eran dedicados a los Santos del día del nacimiento.

Sin embargo, aún permanece la particularidad de ciertos nombres, aunque alejados de la meca religiosa y orientados al posmodernismo y al ámbito cosmopolita; por eso no es extraño encontrar un Baby, Brandon, Mc Donald y hasta nombres que nos hacen recordar a la extinta realeza inglesa, My Lady.

Nombres compuestos como en el ejemplo anterior, personajes de la historia, religiosos y hasta de fantasía, siervieron de inspiración para que algunos padres de familia escogieran los nombres de pila de sus hijos.

José Manuel Morera Cabezas, funcionario del Registro Civil, se ha dedicado durante 10 años a recopilar nombres extraños, llamativos o curiosos y hasta el momento tiene una lista de aproximadamente 2000. Pero también colecciona apellidos extravagantes, tanto nacionales como de extranjeros naturalizados.

Morera Cabezas dijo que "me divierto coleccionando los nombres porque algunos son bastante extraños. Incluso, mis compañeros me ayudan a recopilarlos, porque saben que es mi pasión".

Agregó que para hacerlo más divertido los ha clasificado de acuerdo con su connotación.

CURIOSIDADES

¿Qué haría usted si sus padres le pusieran Lady Sexy? Pues aunque no lo crean, en la extensa lista que ha coleccionado Morera, una joven de 29 años lleva este particular nombre.

Pero no es la única, pues hay quienes se llaman: Amberly, Steep Mc clok, Yecner, Treaxea, Exlison, Hermich, Yiell, Zicri Yanin, Kienzle, Lobsang, entre otros y que Morera clasifica como nombres modernos.

Por otro lado, hay quienes tienen más de tres nombres como el caso del ex presidente. Esto debido a que hace muchos años, nuestros antecesores acostumbraban ponerle a sus hijos varios nombres como: Luis Antonio Gerardo Jesús de La Trinidad, Onías Rinaldo del Socorro, Talentino Isaac de las Piedades, Monfilio Plácido de Jesús, entre otros.

Los nombres religiosos también son muy comunes, sobre todo en el tiempo de nuestros abuelos y entre los que Morera Cabezas recopiló se encuentran: Sor María, Virgen María, Luz Divina, "Jesús María y José", Bendita, Purificación, Fray Justo, Paz de los Ángeles, Pío Papa, Nazareno, otros.

Los sentimientos y las fantasías no se dejaron atrás para utilizarlos como nombres, pues en el padrón del Registro Civil de Costa Rica se encuentran personas que se llaman: Pasión, Perfecta, Preciosísima, Conchita del Mar, Alegría, Felicidad, Brisa, Perla, Lunita, Sol, Mimí, Gala, Lluvia y dos hermanos llamados Hanzel y Grettel como el famoso cuento alemán.

En este cuento se relata la historia de estos dos pequeños perdidos en el bosque que llegan hambrientos a una casa de atractivos y apetitosos dulces y al tratar de coger algunos, son atrapados por la bruja que tiene como único fin engordarlos para comérselos.

PERSONAJES

La historia y los personajes de ciertas épocas también han sido escogidos por muchos para llamar a sus hijos.

Algunas personas llevan los nombres de personajes históricos, heroicos, intelectuales y hasta poetas. Rubén Darío, Simón Bolívar, Vladimir Lenín, Trotsky, Franklin Roosevelt, George Washington, Juan Santamaría, y William Walker son algunos de ellos.

También existen los homónimos de figuras de Costa Rica. A nivel nacional, existen cuatro personas con el mismo nombre y los mismos apellidos que el ex-presidente de la República, Oscar Arias Sánchez. Tres de ellos se dedican al comercio y el otro, vecino de Nicoya, es un joven estudiante que nació en 1979.

Asimismo, hay una persona que lleva el nombre de Luis Alberto Monge Álvarez (ebanista), Cleto González Víquez (comerciante), Mauro Fernández Acuña (cajero), entre otros.

Incluso, dos cartagineses llevan el mismo nombre que Monseñor Sanabria (Víctor Manuel Sanabria Martínez), solo que sus oficios son muy distintos. Uno es ebanista y el otro comerciante.

EL NOMBRE RELIGIOSO: Para Caridad Rojas quien ya ostenta el título de bisabuela, esta costumbre costarricense puede tener sus raíces en el hecho que al quedar embarazada una mujer, el bebé era ofrecido a algún santo o alguna virgen.

"Nuestra enraizada religión católica, puede ser la razón principal de la particularidad de estos nombres. Se ofrecían los niños a un santo y depende del día del nacimiento se le ponía ese nombre".

Esta abuela nos dio un ejemplo claro, "mi hermano había sido ofrecido a la Virgen de los Dolores y nació el día del Santo de Senón, de allí el nombre Edwin Senón de los Dolores.

No importaba si el día del Santo llevaba un nombre "feo", como asegura doña Caridad, la fe en aquel santo o virgen para llevar con bien a su hijo era una razón de mucho más peso.

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